Artículos. Beneficios de la música
La música forma parte importante de nuestra vida. Desde la sonoridad del lenguaje hasta los ruidos y las canciones. Además de este modo intuitivo de llegar a la música, podemos educar a nuestro hijo en ella.

Iniciación musical
Es muy común caer en el error de asociar la educación musical para niños en edad pre-escolar, con el intento de reproducir la biografía de algunos maestros de la música que comenzaron a ejecutar instrumentos en forma muy precoz. Esta idea olvida que la música es mucho más que tocar con virtuosismo un instrumento.

Un pequeño de tres años ya puede empezar a jugar con los sonidos, actividad que lo divertirá y le permitirá desarrollar su sensibilidad auditiva y musical.

A través de la iniciación musical, los niños aprenden a seguir el ritmo con su cuerpo o con los objetos de su entorno, a captar la música como fuente de sensaciones y como vehículo para transmitir sus sentimientos.

A todos los niños les gusta la música. No importa tanto su estilo, sí su calidad. Lo que conviene es que la escuchen con placer.

Nuevos métodos
En los últimos años han surgido varios métodos destinados al aprendizaje de la música que plantean propuestas innovadoras.

Un ejemplo de ello es el método del músico japonés Suzuki. Sus pequeños alumnos se entregan a partir de los dos años a la apasionante aventura de tocar el piano, el violonchelo, la flauta o el violín.

El punto de partida del método es la extraordinaria capacidad de imitación que poseen los niños. Los pequeños alumnos comienzan a "tocar de oído" con instrumentos adaptados a sus características físicas.

Las clases son muy divertidas porque se basan en juegos y no se introduce el solfeo hasta que aprenden a tocar. En este sentido, es fácil establecer una similitud entre el aprendizaje de la escritura y el de la música. Si los niños incorporan primero el habla y, después, la lectoescritura, es lógico que primero se familiaricen con la música y después aprendan a manejar el código que se utiliza para representarla gráficamente.

Algunos beneficios probados
Está probado que la música ayuda a desarrollar la expresión y la comprensión oral. Es más fácil que un niño pronuncie palabras que le resultan difíciles cuando canta que cuando habla. Muchas terapias fonoaudiólogicas para pequeños con problemas de tartamudez se basan en el canto.

Además, la música fomenta la creatividad y la imaginación en la medida que permite la asociación de experiencias, sentimientos e ideas con nuevos sonidos y ritmos. Como sabemos, la posibilidad de expresar las experiencias, fundamentalmente las que son vividas como negativas, ayuda a que estas no se conviertan en traumáticas.

También favorece la comunicación y la sociabilidad. Por eso es importante que la iniciación musical se realice en grupos y no en forma solitaria. Los coros o los talleres de iniciación musical son ideales en este sentido.

Por último desarrolla la sensibilidad auditiva y el sentido del ritmo. Dos aprendizajes esenciales para que la afición a la música sea duradera.

Perspectivas inciertas
Si bien los beneficios de la iniciación temprana a la música son incuestionables, no se puede afirmar que garanticen que el niño seguirá interesándose por ella más adelante.

Cuanto más dinámico y divertido sea el ambiente que rodea a la música, mayores serán las posibilidades que el pequeño siga desarrollando sus capacidades.

Si los padres solemos escuchar música por placer, tanto mejor para estimular el interés por la música de nuestro hijo. Recordemos que el ejemplo es fundamental en todo proceso de aprendizaje. Por otro lado, la música puede ser un instrumento de comunicación muy efectivo entre padres e hijos.

Pero si, finalmente nuestro pequeño decide inclinarse por otras aficiones, nunca podrán darse por perdidas las horas dedicadas a la introducción en el mundo musical. Su sentido auditivo y su sensibilidad se habrán fortalecido con la experiencia.

Ante todo debemos tener en cuenta que es esencial respetar los gustos de nuestro hijo y no transferirle nuestros deseos como propios. En ese caso, su formación musical se convertirá en una obligación y no en una experiencia placentera.
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