Artículos. ¿Cómo ayudarles a estudiar a nuestros hijos?
Uno de los momentos más caóticos en la vida de muchas familias es la hora de hacer las tareas escolares. Los niños se resisten, nosotros estamos cansados o necesitamos ocuparnos de otras cosas y el caos parece instalarse. Conviene tener en cuenta que estudiar es un hábito que se aprende y nosotros somos los principales responsables de que nuestros pequeños lo adquieran.




Explicar
El primer paso antes de comenzar a hacer los deberes es explicarle a nuestro hijo, con palabras simples, por qué debe hacerlos cada día. Una vez que lo entienda, opondrá muchas menos resistencias a incorporar el hábito diario de hacer tareas. No se sentirá obligado sino partícipe del desafío.
El objetivo central de las tareas es que los niños profundicen más en los temas explicados en clase y, además, practiquen solos en casa reforzando lo aprendido. Por otro lado, se busca involucrar a la familia en el proceso de aprendizaje de los pequeños. Son las palabras de aliento de los padres o el ejemplo de los hermanos haciendo sus propias tareas los que le confirman a nuestro hijo que está haciendo bien las cosas.
Finalmente, las tareas pueden convertirse en una herramienta de colaboración, solidaridad, apoyo y fortalecimento de los lazos familiares.

Horarios y espacios
Como todos sabemos, los hábitos están conectados con ciertas rutinas. Así como después de cada comida les enseñamos a nuestros hijos que deben ir al baño y cepillarse los dientes, tambien conviene establecer un lugar en la casa y un horario para realizar las tareas.
El lugar escogido puede ser cualquiera donde se pueda trabajar cómodamente y donde no se encuentren demasiadas distracciones como juguetes, la televisión o la computadora. De todos modos, es preferible que cuenten con un área, aunque sea pequeña, especialmente destinada al estudio en la que mantengan sus útiles y libros.
Es imprescindible establecer un horario fijo todos los días para hacer las tareas. Esto les genera a los niños una rutina y los ayuda a que no dejen las cosas para último momento. Por otro lado, disminuye los conflictos previos al inicio de los deberes porque le otorga previsibilidad. Si tenemos más de un hijo es conveniente que se escojan tiempos de estudio simultáneos, ya que si no se hace así, es muy probable que acaben molestándose unos a otros.

Otro hábito recomendado es que los viernes nuestros pequeños hagan todas las tareas de modo tal que el fin de semana les quede libre para disfrutar de sus actividades recreativas.

Actitudes de los padres
Mantengamos siempre una actitud positiva. Nuestro hijo necesita darse cuenta que valoramos todo lo que hace y que su tarea, aunque sea sencilla para nosotros, es apreciada como cualquier otra. Si el niño percibe que los deberes son algo importante para su familia, va a sentir que hay una buena razón para hacerlos de la mejor manera posible y para terminarlos a tiempo.
No olvidemos que la tarea es una responsabilidad de nuestro pequeño por lo que debe hacerla él solo. Es bueno ayudarlo, pero jamás hacerla por él porque no tenemos tiempo, no sabemos cómo explicarle algo o no tenemos paciencia de acompañarlo. Lo ideal es enseñarle a organizarse, a crear hábitos y a aprender el camino de la responsabilidad.
Apoyémoslo en la tarea, expliquémosle todo lo que esté a nuestro alcance y tengámosle paciencia si no entiende. De todos modos, tengamos en cuenta que no somos su maestro. Nuestra función es acompañarlo y demostrarle que estamos a su lado.

Algunas estrategias
Si nuestro hijo está desconcentrado o sin ánimo, no lo obliguemos a continuar. Salgamos con él a dar una vuelta al parque o realicemos una actividad física tranquila durante unos diez minutos. Esto lo llenará de energía.
En caso de que le cueste un tema en particular conviene estimularlo, decirle que su trabajo quedó mucho mejor que el día anterior o que lo está haciendo cada vez mejor.
Tengamos en cuenta que de los errores también se aprende, por lo que no lo juzguemos rápidamente si hace algo mal. Poco a poco y con nuestra ayuda irá sorteando las dificultades.
Tratemos de no tomar actitudes bruscas como borrar con fuerza lo que escribió de forma equivocada o arrancar hojas de su cuaderno. La paciencia es importante en todas las actividades que encaremos en conjunto.
Revisemos la tarea juntos para asegurarnos de que nuestro hijo la ha completado bien, pero enseñémosle poco a poco a tomar esa responsabilidad por sí solo.
Mantengamos siempre contacto con el maestro para tener claro cuál es el objetivo del curso y cómo se está desenvolviendo nuestro pequeño.
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