Artículos. El deporte y los niños con capacidades diferentes
Todos sabemos que el deporte es una de las actividades más importantes para un niño con capacidades diferentes, pero nos preguntamos alguna vez ¿por qué? Detallamos aquí las razones y algunas sugerencias para elegir la actividad física ideal para nuestro hijo.

¿Qué es el deporte adaptado?
Es aquella actividad física que se ajusta a la disminución de la capacidad que una persona posea, siempre que se la compare con el grado que se considera "normal". Cualquier niño con alguna disminución motora, sensorial o intelectual puede practicar deportes, sólo habrá que buscar aquél que corresponda según la patología y el grado de afección, así como del gusto y las cualidades personales. En esta tarea es indispensable apelar a nuestro sentido de observación y sensibilidad como padres porque somos quienes mejor conocemos y comprendemos a nuestros hijos.
Una vez tomada la decisión es importante consultar con el pediatra puesto que él nos indicará si se trata de una actividad que no ponga en riesgo la salud del pequeño.
Recordemos, además, que las decisiones no se dan de un momento a otro si no que se construyen a lo largo del tiempo. Por lo cual, démonos permiso para equivocarnos y volver a elegir si nuestro hijo no se siente a gusto con la actividad.

Beneficios
El deporte adaptado brinda un importante provecho en el desarrollo personal y social del niño que lo practica. En su vida cotidiana está acostumbrado a desenvolverse en una sociedad construida sobre parámetros "normales", siendo muchas veces estos parámetros las barreras que diariamente tiene que sortear. El deporte lo ayuda a abstraerse por momentos de los inconvenientes que esas barreras acarrean.
Además fortalece su afectividad, en la medida que lo practica con otros compañeros de grupo y, además, se siente observado por el público; su emotividad, puesto que puede descargar tensiones y expresar emociones; y auto-control, ya que se ve obligado a ceñirse a un reglamento y a ciertas normas de disciplina.
Por otro lado, el deporte favorece las cualidades perceptivo-motoras, la coordinación, estimula el crecimiento armónico y previene deformidades y vicios posturales.
Pero, lo que es más importante, ayuda a entender que todas las personas pueden practicar deportes y recibir este servicio como un bien social más. Es el principio de la inserción social y por ende el primer paso hacia la integración.

Equinoterapia
Es un método terapéutico que utiliza al caballo, las técnicas de equitación y las prácticas ecuestres en la rehabilitación, integración y desarrollo físico, psíquico y social de personas con capacidades diferentes.
Se aplica en casos tan variados como autismo, perturbaciones emocionales, parálisis cerebral, esclerosis múltiple, retardo mental, deficiencias visual, auditiva o del lenguaje, síndrome de Down, amputaciones o insuficiencia cardíaca.
Sus beneficios se asocian a que es una actividad al aire libre, en contacto con la naturaleza y con un ser vivo distinto del ser humano, a que posibilita la relación con otros niños y que posee una frecuencia semanal que brinda la posibilidad de construir una rutina recreativa y de trabajo.

Natación
Es uno de los deportes adaptados más elegidos. Utiliza las actividades acuáticas educativas para realizar un trabajo higiénico-preventivo y rehabilitador, aprovechando las propiedades físico-químico que el medio acuático brinda. Es decir, la posibilidad de actuar como contenedor y amortiguador de los movimientos que el cuerpo realiza cuando está sumergido.
La natación terapéutica es una actividad física aeróbica que promueve la potenciación muscular, el mantenimiento funcional articular, la coordinación de los movimientos, la reeducación respiratoria y la postura corporal. Pero, fundamentalmente, ayuda al niño a relajarse, a liberar tensiones, a sentirse contenido y a corroborar sus logros en muy poco tiempo. En otras palabras, lo conecta con algo que sí puede hacer, en lugar de marcarle sus limitaciones, fortaleciendo su autoestima y autonomía.

Deportes grupales
Deportes como el fútbol, el básquet, el hockey o el rugby son ideales, siempre que la disminución del niño lo permita y que se encuentre un lugar especializado para practicarlo. Además de fortalecer sus capacidades físicas y su motricidad, estimula su contacto con otros niños. Jugar con sus pares le permite descentrarse, registrar al otro, e ir construyendo una noción de grupo. Por lo general, los niños con capacidades diferentes corren el riesgo de convertirse en exageradamente egocéntricos. Todo su entorno familiar y educativo gira en torno a él. Ayudar a nuestro hijo a descubrir la responsabilidad que tiene en un equipo es enseñarle a que también él puede dar y no sólo recibir de los otros. Probablemente este sea uno de los mayores desafíos que tenemos como padres si queremos orientar a nuestros hijos hacia una vida plena.
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