Artículos. Los deportes
Los deportes son esenciales para el desarrollo de los niños. Les proponemos aquí algunas claves para comprender su importancia y cuáles son los criterios para elegir los más convenientes.

¿Por qué son importantes?
Las actividades deportivas le ayudan al pequeño a conocer mejor su cuerpo (tanto sus potencialidades como sus limitaciones). Por lo tanto, favorecen su autoestima y su capacidad de realizar lo que se proponen. Además, poner el cuerpo en movimiento es muy saludable porque estimula la potencia muscular, mejora la capacidad respiratoria, oxigena la sangre y favorece la coordinación. Por su parte, los deportes en equipo le ayudan al niño a establecer mejores relaciones sociales, a comprender el valor de la cooperación y a aprender la necesidad de respetar normas.

¿Superación o competencia?
El deporte promueve la perseverancia y el afán de superación.

Ambos pueden ser igualmente beneficiosos si se los traslada a otros ámbitos de la vida. Pero es importante recordar que, el deporte, también infunde un espíritu competitivo que habrá que enseñar a moderar.

El aprendizaje principal que deben adquirir los niños es que lo esencial es participar y divertirse junto con sus compañeros.

¿Qué tener en cuenta al momento de elegir?
Ante todo, es imprescindible consultar la opinión de nuestro hijo y ofrecerle la posibilidad entre varias opciones. Si el pequeño lo percibe como una imposición que le resulta desagradable, no se beneficiará de la práctica deportiva.

Por otro lado, tener en cuenta la edad del niño. Entre los tres y los cinco años se
recomienda la natación. Entre los seis y los ocho años, la variedad. Entre los nueve y los once años, los deportes de competición.

También conviene considerar la personalidad de nuestro hijo. Hay deportes más indicados para niños activos y coordinados (de pelota), sociables (de equipo), inquietos y activos (atletismo o natación) o perfeccionistas (tenis o artes marciales).

Por último, considerar con cuánto tiempo contamos para acompañar a nuestro hijo en su práctica deportiva. Recordemos que, para él, lo más importante será tenernos como espectadores.

Natación
Es el deporte estrella para los más pequeños. Con esta actividad podrán iniciarse en la coordinación, la resistencia, el equilibrio, la disciplina y la relación entre esfuerzo y resultado. De todos modos, conviene recordar que tiene que ser una experiencia placentera para nuestro hijo. Debemos respetarlo, si está temeroso de meterse en el agua, e ir estimulándolo de a poco.

Fútbol
Es una actividad ideal para comenzar en la edad escolar. A partir de los 6 años los niños se adaptan mejor a los movimientos y poseen una mejor coordinación. El fútbol trabaja la dinámica de grupo y favorece la potencia muscular, la capacidad cardiovascular y pulmonar, la psicomotricidad y la autoconfianza.

Es importante proponerlo junto a otros deportes. A esta edad el niño disfruta mucho de la variedad. En la medida que conozca más deportes, podrá elegir cuál es el que más le gusta.

Artes marciales
Contribuyen al proceso formativo del niño porque desarrollan tanto su estado físico como emocional. En su práctica se trabajan músculos y tendones, se movilizan articulaciones, se aprende a respirar y a utilizar la capacidad pulmonar. Por otro lado, ayudan a los niños hiperactivos a canalizar mejor su energía y a los más tímidos a mostrar su interior. Como consecuencia, favorecen el rendimiento escolar de los pequeños y su relación con los demás.

Conviene recordar que la metodología que se utiliza en las clases para niños es
diferente a la de los adultos. Se basa, principalmente, en juegos, incorporación de hábitos y trabajo físico y psicomotor.
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