Artículos. Los instrumentos musicales
Los niños se sienten, desde muy pequeños, atraídos por el maravilloso mundo de los instrumentos musicales. Sin embargo, antes de tomar una decisión respecto de cuáles el instrumento adecuado para que nuestro hijo ejecute, debemostener en cuenta una serie de consideraciones.

¿Cuándo comenzar?
El aprendizaje jamás debe ser impuesto por los padres.Es el pequeño quien debe elegir el instrumento que quiere tocar, en función de sus gustos y preferencias.
Si el niño se muestra interesado y los padres desean que su hijo aprenda pronto, es esencial comprobar que el profesor que elijan tenga experiencia con alumnos muy pequeños. Existen escuelas especializadas en las que no se enseña, a los niños, nada complicado o con disciplina, como ocurre en los conservatorios que forman músicos profesionales. Por el contrario, el profesor aprovecha el amor de los pequeños por la magia del sonido y su espontaneidad. Así, las clases se convierten en una sesión de juegos con música y movimiento y no en una tarea obligatoria.

¿Cómo elegir un instrumento?
El primer paso es conocer bien las características, gustos y forma de ser de nuestro niño. Aún así, la elección de un instrumento musical puede generar un dilema para padres e hijos. Por ello conviene tomarnos nuestro tiempo y darle al pequeño permiso para equivocarse en la decisión.
Un segundo trabajo es informarnos biena cerca de la enorme cantidad de instrumentos musicales y de sus dificultades o facilidad para ser ejecutados por un niño. Pero no olvidemos que también nuestro hijo debe conocerlos. Por ello es recomendable llevarlo a conciertos donde podrá escucharlos, distinguirlos y observar cómo se ejecutan.Otra opción es acudir a clases de iniciación musical en las que pueda experimentar, de forma másdirecta, con distintos instrumentos.
Un factor importante a tener en cuentaes la fisonomía del niño. Hay algunas más adaptables que otras para ejecutar ciertos instrumentos. Por el contrario, la estatura no es determinante para los primeros pasos. Existen instrumentos de tamaño reducido para los más pequeños, que van siendo sustituidos por otros de mayor tamaño a medida que el niño crece.

Una decisión familiar
Algo a tener en cuenta es que si nuestro hijo decide estudiar seriamente la ejecución de un instrumento musical, esto supondrá un esfuerzo para toda la familia. A la necesidad de trasladarse al lugar donde recibe las clases, se debe sumar el transporte del instrumento. En algunos casos, como la flauta o el violín, su tamaño no genera problemas pero, en otros como el arpa o el contrabajo, su tamaño implica complicaciones a la hora de ser transportados.
Por otro lado, la ejecución de los instrumentos musicales requiere de muchas horas de práctica. Si bien esto no suele redundar en el rendimiento escolar del niño, puede constituirse en una experiencia molesta para el resto de los integrantes de la familia. La práctica dista mucho de parecerse a esos maravillosos conciertos que se escuchan una vez que las piezas han sido ensayadas.

Respuestas creativas
Es importante pensar que aprender la ejecución de un instrumento musical ya existente no es la única vía para convertirse en emisores sonoros. Es posible, también, estimular a los pequeños a que construyan sus propios instrumentos e inventen las reglas para ejecutarlos. De esta forma, a través de distintos materiales que despierten su curiosidad y le provoquen problemas, podrán generar soluciones espontáneas.
Algunos de estos instrumentos caseros pueden ser: perchas sonoras, colgándole tubos de rollos de fotos vacíos o rellenos y en cantidades distintas; tambores hechos con globos, latas o tubos de cartón; maracas de envases plásticos rellenos de legumbres; guitarras realizadas con recipientes de suavizante con un agujero redondo en el centro y chinches a ambos lados para apretarlas cuerdas; guantes con cascabeles en los dedos o tapas de metal con un agujero en el centro y atravesadas por un hilo.
Podemos utilizar estos instrumentos para jugar a una orquesta, cantar una canción en la que cada uno toca una estrofa distinta y el estribillo todos juntos o grabar los diferentes sonidos que hacen los instrumentos musicales creados y jugar a adivinar de cuál se trata al escuchar la grabación.
Lo importante es que la inclinación de nuestro hijo por la música y sus instrumentos, no se convierta en un límite para su creatividad sino en su estímulo más importante. Para lograr este objetivo tenemos que hacer el esfuerzo de dejar de pensar en lo que nos gustaría para él y centrarnos en sus deseos y potencialidades.
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