Artículos. ¿Qué tengo que ver yo con la contaminación ambiental?
Esta es una de las preguntas desafiantes para una persona del siglo XXI. Como padres, nos sentimos obligados a darles una respuesta a nuestros hijos que los comprometan con el cuidado del medio ambiente. Les presentamos aquí algunas claves para tratar el tema en familia.

Un problema de todos
Uno de los primeros temas para conversar con nuestros pequeños es que, los humanos, formamos parte del ambiente en el que vivimos. Diariamente utilizamos los recursos naturales con los que realizamos todo tipo de tareas. Cuando alguna de estas actividades modifica negativamente las condiciones naturales del ambiente, se produce un problema ambiental.

Todos somos responsables de los problemas ambientales, aunque no seamos los causantes directos de la contaminación. Por ejemplo, si una persona arroja la basura de su casa todos los días en la calle, la responsabilidad de los vecinos es, primero, hablar con ella y explicarle lo perjudicial de su acción. En caso de que no cambie de actitud, tienen que denunciar el hecho ante las autoridades que corresponden. Por su parte, las autoridades, deberán sancionar al causante.

¿Cómo prevenir la contaminación del aire?
En las grandes ciudades el aire suele estar contaminado y esto tiene efectos negativos sobre la salud de las personas. Las causas más importantes de esta contaminación son los gases tóxicos que producen los vehículos a motor y las fábricas.

Existen soluciones para este problema como emplear filtros para limpiar estos gases antes de ser arrojados a la atmósfera. De todos modos, la acción preventiva más importante es la de disminuir el uso de los automóviles. Aquí es donde aparece nuestra responsabilidad de estimular a nuestros hijos, desde pequeños, a que se desplacen a pie o en bicicleta cuando se trata de distancias cortas o que utilicen medios de transporte colectivos. Recordemos lo importante que es para el aprendizaje dar el ejemplo como adultos.

¿Por qué se producen la contaminación sonora?
En muchas ciudades el tránsito del transporte público, de automóviles y de personas o la presencia de máquinas generan ruidos perjudiciales para la salud. El oído humano soporta ciertos niveles de ruido. Cuando se sobrepasan, las personas comienzan a tener trastornos en la audición. Por eso es importante evitar la contaminación sonora. De todos modos, la exposición al alto volumen de sonido no es solo un problema que se da en los espacios públicos. Muchos niños se acostumbran a escuchar muy fuerte la televisión o la música. Con el tiempo, esto puede disminuir los niveles de audición. Habituemos a nuestros hijos a esforzarse para escuchar, en lugar de subir el volumen. Esto favorecerá, además, su nivel de concentración.

¿Qué hacer con la basura?
La basura es una de las causas más importantes de contaminación en las ciudades. A medida que una ciudad crece aumenta el consumo de sus habitantes. Por lo tanto, el nivel de basura que se genera es mayor. Si se deposita en lugares incorrectos, contamina el suelo, el aire y el agua. Las autoridades tienen, entonces, un serio compromiso en determinar cuál será el destino final de la basura.

De todos modos, los habitantes poseen también una responsabilidad al respecto y es esto lo que debemos enseñarles a nuestros hijos. Por ejemplo, disminuir el consumo de bolsas y envoltorios de plástico, sacar la basura en los horarios previstos para evitar que caiga en la calle y reutilizar todo aquello que sea posible.

Reciclar: el principio de las tres R
La acción más efectiva que podemos llevar a cabo para reducir la contaminación ambiental es reciclar. Esto significa, convertir un producto ya utilizado en la materia prima para hacer otro.

El reciclaje se basa en el principio de las tres R.

En primer lugar, reducir la producción y el consumo de objetos que no pueden convertirse en residuos. Es decir, que no se pueden recuperar y volver a usar. Un ejemplo cotidiano con el que podemos poner en práctica este principio es disminuir o evitar el uso de pilas y baterías. Los juguetes infantiles funcionan, en general, con este sistema energético. Utilizar pilas recargables y hablar con nuestros hijos acerca de la importancia en la moderación de este tipo juguetes es un paso importante hacia la adquisición de hábitos de cuidado del medio ambiente.

En segundo lugar, reutilizar los productos, con el mismo uso u otro diferente. Una buena idea para aplicar el concepto es tratar de elegir botellas de plástico retornables en lugar de aquellas descartables.

Por último, reciclar a través de tratamientos de residuos que permiten darles otra vida útil. Para cumplir con este principio es importante habituar a nuestros hijos, desde pequeños, a separar la basura orgánica de la inorgánica y, entre ésta última, papeles de botellas, de plástico. Aún cuando en la ciudad donde vivamos no haya sistemas de reciclado público, estaremos entrenándolos para ser buenos recicladores en el futuro.
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